Los ómnibus automóviles de París

Esta noticia aparecía en La Ilustración Artística, el día 25/6/1906.

Hace pocos días la Compañía general de Omnibus de París inauguró el servicio de ómnibus automóviles en la línea Montmartre-Saint Germain-des-Prés.

Los nuevos autobus, como los denomina el público parisiense, tienen exteriormente el mismo aspecto que los ómnibus antiguos; el motor mecánico impulsa cajas del mismo tipo que aquellas de las que tiraban dos caballos, es decir, cajas con plataforma é imperial capaces para 30 asientos. El vehículo va servido por el cobrador y por el cochero maquinista, sentado éste sobre el motor de 35 caballos, alimentado por medio del alcohol desnaturalizado.

La velocidad máxima de los autobus es de veinte kilómetros por hora, suficiente para recorrer en unos veinticinco minutos la línea antes mencionada, cuya longitud es de 5800 metros y que los antiguos ómnibus recorrían en cuarenta y cinco minutos. Esta velocidad no presenta el menor peligro.

El autobus estorba menos el tránsito que el ómnibus arrastrado por caballos, precisamente por la ausencia de éstos; se maneja mucho mejor; es más preciso en sus maniobras y más silencioso, pues el constructor, M. Brillié, ha conseguido hacer un motor muy poco ruidoso y además las ruedas llevan neumáticos. Estos son sencillos en las ruedas delanteras y dobles en las traseras para evitar que el vehículo patine lateralmente en ciertos pisos, como el asfalto mojado. Por ahora la compañía ha puesto en circulación doce autobus solamente; pero tiene encargados cien más que han de serle entregados á razón de diez cada mes, de modo que dentro de poco se abrirán al público cinco líneas más.

El interior del autobus va iluminado por dos potentes lámparas de acetileno y en invierno se calentará con calorífico tomado del motor. Cada coche lleva dos pedales-frenos y una palanca-freno.
El consumo de cada vehículo es aproximadamente de 70 litros de alcohol para un recorrido de 176 kilómetros.
El público ha acogido con gran satisfacción los nuevos ómnibus automóviles.

 

La Ilustración Artística fue una revista ilustrada publicada en la ciudad española de Barcelona entre 1882 y 1916.
Contó con la colaboración de escritores españoles como Emilia Pardo Bazán —que aportó principalmente contenidos de carácter periodístico—, Emilia Serrano de Wilson «la Baronesa de Wilson» —con relatos de corte «americanista»—, Emilio Castelar, Francisco Giner de los Ríos, Leopoldo Alas «Clarín», Francisco Pi y Margall, Benito Pérez Galdós o Manuel Ossorio y Bernard, entre otros muchos; así como con colaboradores extranjeros, en especial de Francia. Contaba con abundante material gráfico de los artistas del momento, como por ejemplo de escultores como José Campeny.